martes, 17 de febrero de 2026

21. Por los caminos de Sudáfrica; The Garden Route

Dos años y medio en Sudáfrica y todavía no nos habíamos tomado el tiempo para recorrer uno de los lugares más emblemáticos: “La Garden Route”. Se trata de una zona situada en la costa suroccidental del país que se extiende por 300 km. Hoy en día es un parque natural y realmente un lugar maravilloso que recorren la mayoría de los turistas que vienen a este país.

Valley of Desolation

Desde Johannesburgo para llegar hasta allá son 1.200 kilómetros lo que en Colombia con el estado de nuestras carreteras nos tomaría varios días. Pero aquí es posible andar a un promedio de 100 km/h así que ese trayecto se puede hacer tranquilamente en dos días.

Emprendimos entonces nuestro camino en diciembre y nos dirigimos hacia el sur haciendo una primera parada en “The Valley of Desolation”; un parque natural en una zona un poco inhóspita con impresionantes formaciones rocosas verticales desde las que se tiene una vista espectacular de una región llamada Karoo. Allí los paisajes son muy similares a los que uno encuentra en el oeste americano, y no solo eso nos hizo recordar parques como el de Zion o el cañón del Colorado, sino que las carreteras por las que apenas nos cruzamos con unos cuantos carros también son parecidas. Fueron cientos de kilómetros sin ver nada y eso siempre me ha parecido alucinante en este país. Tanto que, en un momento dado, quisimos hacer una parada técnica para ir al baño y nos dimos cuenta de que la siguiente opción quedaba a 90 km, así que no hubo más opción que parar en medio de la carretera. 

La carne de avestruz es deliciosa

Continuamos el recorrido hasta llegar a un criadero de avestruces en donde aprendimos cosas simpáticas sobre estos animales, entre otras, que el tamaño de su cerebro es más pequeño que el de su ojo, o en otras palabras, tienen muy buena vista pero inmediatamente se les olvida lo que vieron; y que sus enormes huevos, equivalentes en peso a 25 huevos de gallina, resisten el peso de una persona. Además, producen una carne roja con menor contenido de grasa y colesterol que en mi opinión también es muy sabrosa, sabe casi igual que la de res, pero los estudios indican que por cada kilogramo de carne de avestruz producida, las emisiones de gases de efecto invernadero son aproximadamente el 20% de las de la carne de res. ¡Una buena opción para proteger el planeta y mantener la salud!


Finalmente llegamos a la costa, específicamente a Mosselbay, una bahía que es famosa porque fue allí a donde en 1488 llegaron los primeros europeos a Sudáfrica en barcos portugueses comandados por Bartolomeu Dias. En realidad, nada en particular para ver en este sitio aparte del museo que conmemora ese evento. Pero nos habían dicho que también era posible hacer una excursión para ver tiburones blancos, así que emprendimos esa expedición, pero para no alargar la historia, el resultado fue mucho mareo y el avistamiento de una sola foca. O sea que como decimos en Colombia “esa platica se perdió”. 

El estuario de Knysna


Seguimos nuestro camino hacia Knysna, pasando primero por Wilderness, otra hermosa región donde se puede explorar la naturaleza haciendo caminatas por el bosque y paseos en canoa. 

Knysna es una pequeña ciudad situada al borde de un estuario conocido como la laguna de Knysna que luego desemboca en el océano Índico. Un pequeño paraíso desde donde se pueden hacer toda serie de actividades (caminatas, bicicleta, canoa…) y, desde luego, disfrutar de playas espectaculares, con una excelente oferta gastronómica bañada por fabulosos vinos locales. Un lugar en el que uno se podría quedar varios días para explorar todo lo que ofrece la naturaleza.
Zipline
Tsitsikamma, muchas actividades para hacer

Nuestra última parada en el Garden Route fue en Tsitsikamma; otro parque natural al borde del mar en el que entre otras actividades, se puede hacer kayak en un rio que desemboca en el mar o deslizarse en tirolesa (zipline) sobre las copas de los árboles. 

Unas playas espectaculares
Antes de regresar paramos en una reserva en donde hicimos un pequeño safari y aunque no vimos tantos animales como hubiéramos querido, siempre es emocionante pasar el día tratando de ver quién logra identificar la mayor cantidad de especies diferentes. Ahí me di cuenta de que volví al tema de adaptación hedónica (uno se acostumbra a lo bueno y ya no lo aprecia…) y que estamos tan mal acostumbrados estando en Sudáfrica, que ya ver una manada de elefantes acompañados por un puñado de cebras no nos parece tan exótico, pero luego nos damos cuenta de lo afortunados que somos y lo disfrutamos mucho.

Era ya hora de regresar después de haber recorrido 2.000 km pero en el camino de regreso nos sucedió algo que sentí que tenía que compartir con mis lectores.

Siempre es emocionante ver una manada de elefantes

Llegamos a almorzar a un pueblito en la mitad de la nada llamado Cradock y allí el dueño del restaurante se puso a conversar con nosotros pues no era normal que una familia de extranjeros se encontrara en ese lugar tan remoto, y terminó contándonos que además del restaurante,  también tenía una finca cerca del lugar con miles de ovejas, reses y cabras de angora que producían lana de excelente calidad (mohair). Pero lo más alucinante fue que nos dijo que su finca tiene 55.000 hectáreas, que básicamente es el mismo tamaño que Pilanesberg (un parque para hacer safaris muy famoso aquí). El señor era un Afrikáner de esos que Trump considera que viven muy mal y están siendo aniquilados en Sudáfrica, cuestión que yo me atreví a preguntarle y me respondió diciendo que ellos vivían muy tranquilos en ese lugar y que de ninguna manera cambiarían eso para irse a Estados Unidos.

 

Lo que nos dejó más impresionados fue ver que en el camino habíamos atravesado pueblos miserables que seguramente no tenían ni luz ni agua corriente y en donde la basura era omnipresente. Tal vez allí las personas no poseían más de unos 30 metros cuadrados de tierra, pero más adelante un solo propietario tenía miles de hectáreas, en donde cabría todo un pueblo con más de 200.000 casas.

Es así como uno entiende que definitivamente es muy difícil que Sudáfrica salga adelante con ese nivel de desigualdad.

 

Aquí les dejo el link de la finca por si les llama la atención ir a pasar unos días de cacería o recorrer cientos de kilómetros en bicicleta. https://www.watervalsafari.com/

 

En total fueron 3.000 kilómetros descubriendo una parte de este país en el que, a pesar de tener fama de ser peligroso, nunca sentimos ninguna amenaza diferente a la de no encontrar un sitio para poner gasolina. 

Un país maravilloso


 



viernes, 31 de octubre de 2025

20. Namibia, un país de otro planeta


Como lo he mencionado en otras oportunidades, es muy poco lo que nosotros los latinoamericanos sabemos de África y estando aquí hay que aprovechar para conocer y aprender sobre este continente.

Tuve la oportunidad de visitar Namibia con un grupo de amigos; un país del que yo, antes de venir aquí, tal vez lo único que sabía era el nombre y supongo que es el caso de muchos de mis lectores.

Aquí va entonces un poco de historia sobre ese país que nos resulta tan exótico. Namibia está situado al noroccidente de Sudáfrica, bordeando el océano Atlántico, al sur de Angola y al oriente de Botsuana y su capital se llama Windhoek. Es un país con una superficie equivalente al 72% de la de Colombia, pero poblado por tan solo 3,1 millones de habitantes, es decir que literalmente, ¡no hay nadie! y esto se debe a que gran parte del país es completamente desértica. Llueve en promedio 300 mm al año, o en otras palabras, prácticamente el equivalente a tres aguaceros bogotanos.

Desde su independencia el idioma oficial es el inglés, que es en realidad la lengua franca porque para la gran mayoría de los habitantes no es su lengua materna, sino que hablan afrikáans (10%) y otras lenguas indígenas. 

Es un país que, desde tiempos inmemoriales, estuvo habitado por los San, una tribu nómada de la que la mayoría de nosotros somos descendientes, y en el siglo XIV empezaron a llegar tribus bantúes provenientes del centro del continente africano. 

¡No llueve casi nunca!

Fue solo hasta finales del siglo XIX cuando comenzaron a habitarlo los europeos; primero los británicos, que en 1870 reclamaron una zona de la costa (Walvis Bay), dejando el resto del país en manos de los alemanes, pues consideraban que ese territorio no tenía ningún interés. De manera que la mayoría de lo que es hoy Namibia se convirtió en una colonia llamada África del Sudoeste Alemana. El régimen alemán fue tan cruel que en 1904 las tribus locales se sublevaron, pero el gobierno ordenó su exterminio en lo que se conoce como el primer genocidio del siglo XX. Más del 50% de la población indígena fue masacrada de una forma tan repudiable que en 2004 Alemania le pidió disculpas al mundo por estos hechos y posteriormente, aunque a regañadientes, negoció con Namibia el pago de reparaciones estableciendo un fondo de 1100 millones de euros para tal fin.

Swakopmund y su arquitectura alemana

En 1915 durante la Primera Guerra Mundial, tropas sudafricanas depusieron el gobierno alemán, y al finalizar la guerra el territorio pasó a ser administrado por Sudáfrica con el nombre de África del Sudoeste. Sudáfrica se comprometió a  cederlo una vez la situación fuera más estable, pero, como dicen por ahí, al caído caerle, y Sudáfrica no solo le negó la independencia, sino que también le aplicó las leyes del Apartheid (ver capítulo 7), y de nuevo los nativos se vieron afectados por desplazamientos forzados y pérdida de sus tierras.

Finalmente, y como siempre ocurre en estos casos, surgieron grupos rebeldes y hubo varias confrontaciones con el ejército sudafricano hasta que Namibia obtuvo su independencia en 1990, con excepción de la zona que había sido de los británicos, que solo pasó a formar parte del país en 1994.

La presidente

Hoy en día es un país políticamente estable, y como dato curioso, es uno de los pocos países en el mundo en el que los principales cargos gubernamentales están ocupados por mujeres, incluyendo la presidencia, la vicepresidencia y presidencia de la asamblea, y además el 57% de los ministros son mujeres. Será interesante ver en un futuro cómo afectará esto el desarrollo del país en términos de crecimiento económico, pues en África es muy común ver lo opuesto: hombres enquistados en el poder hasta más allá de los 85 años manteniéndose así a punta de corrupción y autoritarismo.

Bueno, y después de esta pequeña clase relámpago de historia, se preguntarán ¿qué tiene de especial Namibia para atraer hoy en día tanto turismo?  Pues el hecho de ser un país tan desértico que prácticamente lo único que produce son minerales, en especial diamantes y uranio, hace precisamente que por ese motivo los paisajes sean de otro mundo. 

Donde el mar se encuentra con el desierto

Durante nuestro viaje visitamos primero una ciudad llamada Swakopmund que guarda aún muchos vestigios de arquitectura alemana y está situada sobre la costa, pero rodeada por el desierto. Un sitio con paisajes lunares, y luego al adentrarse en el mar se pueden ver focas, delfines y ballenas, entre otros; una combinación increíble. Luego nos dirigimos hacia el desierto, manejando durante horas enteras y cruzándonos con muy pocos carros. Allí el espectáculo nuevamente es el desierto con unas inmensas dunas que se pueden “escalar” para llegar luego a un sitio llamado el Deadvlei o pantano muerto en donde se ven troncos de árboles que se secaron y quedaron así hace más de 700 años. Se siente uno como en un lugar postapocalíptico que hace pensar en lo que se convertirá todo nuestro planeta al paso que vamos con lo del calentamiento global.

Unas dunas impresionantes

Nos faltó mucho por visitar y en especial el norte donde hay un parque natural llamado Etosha que es incluso más grande que Kruger y dicen que tiene paisajes muy particulares y toda clase de animales salvajes, pero eso queda pendiente para otra oportunidad.

¿Nuestro planeta en el futuro?

Como siempre, fue una aventura muy especial esa de descubrir lugares tan disímiles cuando se comparan con las montañas tan verdes de nuestra cordillera andina.

Termino mi relato dejándoles algunas imágenes de ese hermoso país.




El Orix, un animal desconocido para nosotros
Una aventura especial




miércoles, 20 de agosto de 2025

19. Johannesburgo; ¿una ciudad sin futuro?

Foto: CNN Travel
Johannesburgo, Joburg o simplemente Jozi como algunos la llaman, es una ciudad muy joven. Fue fundada en 1886 cuando se descubrió el oro y muy rápidamente comenzaron a llegar buscadores de fortuna de la misma manera que ocurrió en el oeste americano. En ese entonces la zona solo estaba habitada por algunos Boers (granjeros de origen holandés), pero con el descubrimiento del oro, los británicos se interesaron también por la región, dándose así el inicio de la segunda guerra de los Boers, que al final ganaron los ingleses y llegaron para quedarse (ver toda la historia en el capítulo 5). 

Durante la primera década desde su fundación, Johannesburgo pasó a tener más de 100.000 habitantes y hoy en día es la ciudad más grande de Sudáfrica y el centro financiero y económico del país, con unos 6,5 millones de habitantes.

El auge del oro fue tan grande que se estima que el 22% del oro que hay en todo el mundo proviene de esta zona, pero se puede decir literalmente que la época dorada terminó porque no solo ya no hay oro, sino que pareciera que todo lo demás está en decadencia y es una tristeza ver cómo, a pesar de su importancia, la ciudad se está desmoronando debido a la mala gestión, la corrupción y el colapso de su infraestructura. Algunos dicen que ya no es “the city of gold” sino “the city of old”.

Es cierto que muchas de nuestras ciudades en Latinoamérica tienen problemas, pero aquí lo que parece es que tuvieron una metrópolis moderna y vibrante que ahora atraviesa una crisis profunda en varios frentes:


Foto: Seth Thorne

  • Crisis del agua: Se estima que alrededor de un 47% del agua que llega a la ciudad se pierde por fugas debido al mal estado de la infraestructura o a las conexiones ilegales (fuente: Associated Press). 
Con mucha frecuencia se revientan tubos y hay cortes permanentes de agua, pero claro está, los más afectados son los barrios pobres en los que la gente puede pasar semanas enteras sin suministro de agua. Lo peor es que al parecer el gobierno con su mala gestión ha realizado muy poco mantenimiento a la infraestructura hídrica (se estima que más del 60% de la red de agua ha excedido su vida útil), y la planificación para garantizar un suministro adecuado a una población en crecimiento ha sido mínima, con lo cual en un futuro cercano es posible que la ciudad se quede sin agua. 

  • Crisis de la electricidad: como les conté en el capítulo cuatro de este blog, en este país desde hace varios años se vive una crisis con el sistema eléctrico. Hace dos años había apagones de hasta 12 horas diarias, pero ahora misteriosamente no ha vuelto a haber.  Esto es debido a que, por un lado, se han desarrollado soluciones temporales para suplir la demanda tales como la utilización de turbinas de gas de ciclo abierto que son muy costosas de operar o la importación de energía, es decir soluciones a corto plazo; y por otro lado, cada vez más las empresas y los particulares están invirtiendo en soluciones alternativas tales como paneles solares que es precisamente nuestro caso. Pero de nuevo, el panorama no parece muy alentador porque una vez la economía del país se recupere (esperando que eso sea así…) y la demanda comience a aumentar, y al mismo tiempo los sistemas de producción actuales (i.e. plantas de carbón) comiencen a llegar al final de su vida útil, es muy posible el suministro de energía colapse nuevamente. Y para rematar, en Johannesburgo a esto hay que sumarle una gran pérdida de energía debido a las conexiones ilegales.

Foto: businesstech.co.za

  • Infraestructura deteriorada: La corrupción existente tiene la ciudad en un estado de déficit presupuestario que no permite hacer mantenimiento de la infraestructura y se estima que, por ejemplo, menos del 6% de los puentes están en buen estado. Las vías están llenas de huecos, aunque comparadas con las de Bogotá no parecieran tan deterioradas; sin embargo, lo que ocurre es que en las zonas afluentes los reparan, pero en el resto de la ciudad la situación es cada vez peor. El vandalismo es generalizado y las bandas criminales roban permanentemente el cableado eléctrico, los paneles solares de los semáforos, las tapas de las alcantarillas y hasta los hidrantes sin que el gobierno haga nada para detenerlos y son los privados los que tienen que encargarse de vigilar la infraestructura. Para documentar esto se creó una cuenta en X que se llama Jozi vs Jozi que compara partes de la ciudad hace 10 años y su estado actual, y no es necesario que les explique nada más porque las fotos lo dicen todo. 

Esta situación se podría resumir en una frase del Profesor William Gumede de la escuela de gobierno de la universidad Wits: 

“La falta de mantenimiento de la infraestructura, la corrupción, mediante la cual empresas de dudosa reputación bajo el sistema de empoderamiento económico negro (BEE, ver capítulo 14) han obtenido licitaciones y, a menudo, construyen infraestructuras precarias, y emplean a personal sin las habilidades técnicas necesarias para mantener los bienes públicos, han contribuido al colapso de toda la infraestructura pública.” 

  • Inseguridad: En Johannesburgo la tasa de desempleo es del 35% y entre los jóvenes de 15 a 24 años, alcanza el 62% y es claro que eso tiene un gran impacto en el índice de criminalidad. La decadencia del centro de la ciudad también ha contribuido al aumento del crimen. Algunos locales, como clubes de jazz emblemáticos, han cerrado por inseguridad, y se considera que gran parte de esa zona está tomada por bandas al margen de la ley que han aprovechado el abandono de muchos edificios, causando desastres como el de 2023 en el que un incendio en un edificio "administrado" por bandas criminales causó 76 muertes. Y claro está, no favorece el hecho de que la policía sea corrupta y no ayude a controlar la violencia. 
Si comparamos con Bogotá, que es de por sí una ciudad muy insegura, en Johannesburgo las cosas se ven aún peor. En la clasificación de las ciudades con mayor criminalidad en el mundo, Caracas ocupa el puesto 4, Johannesburgo el puesto 5 y Bogotá está en el número 39 (numbeo.com).

2013 
2023
  • Inestabilidad política: El partido de gobierno (ANC) perdió el control de la ciudad en 2016 y a partir de ese momento no se han logrado coaliciones estables para gobernar de manera que la ciudad ha tenido 9 alcaldes en los últimos 9 años, todos de diferentes partidos políticos y muchos de ellos envueltos en acusaciones de corrupción y mal manejo de fondos. Con esta situación no es posible tener una visión a largo plazo, ni una estrategia para solucionar los problemas.

2010 vs 2023

Pero como uno nunca debe perder la esperanza, después de ver este panorama tan desolador, decidí (antes de comenzar a empacar mis maletas como lo han hecho muchos habitantes de Johannesburgo que se han mudado a otras ciudades o a otros países), ver qué perspectivas hay para el futuro y encontré algunas cosas alentadoras y volví a guardar las maletas.

Hoy en día se están viendo esfuerzos significativos por parte del gobierno local, la sociedad civil y los propios residentes para revertir el deterioro. De esta manera, se han creado varias organizaciones para colaborar con el gobierno en la formulación de soluciones. Entre otras están Joburg Crisis Alliance, Jozi-my-Jozi y WaterCAN que están reclamando tener una voz reconocida y respetada en los asuntos del municipio.

Parque recuperado con la ayuda del sector privado

Y tal vez la noticia más alentadora es que en 2026 habrá elecciones y en vista del estado actual de la ciudad, ya hay consciencia de que debe haber grandes cambios si se quiere recuperar la ciudad, y en medio de esto ha surgido una candidata que podría hacer la diferencia. Se trata de Helen Zille, quien fue alcaldesa de Ciudad del Cabo entre 2006 y 2009, y en su cargo demostró tener una gran capacidad de liderazgo y de ejecución, y además todo indica que tiene una hoja de vida libre de corrupción. Pero principalmente ella tiene como propósito terminar su obra como servidora pública, devolviéndole a Johannesburgo el brillo que le trajo el oro y si lo logra, así será recordada.


Bueno, los dejo y supongo que terminando de leer este capítulo se preguntarán qué diablos hago aquí, y los que no viven aquí ya habrán cancelado sus planes de venir. Pero les aseguro que realmente vale la pena visitar este hermoso país, pero con la salvedad de siempre: ¡¡¡No hay que dar papaya!!!


Si quieren leer algo más sobre estos temas les recomiendo estos artículos: Business Tech, Wits Vuvuzela, Daily Investor, Infrastructure News,  

lunes, 28 de abril de 2025

18. Ruanda, ¿un milagro después del genocidio?

Ruanda, un país minúsculo
Como comentaba en mi entrega pasada, lo poco que sabía de Ruanda era lo sucedido en 1994 cuando hubo un genocidio que dejó alrededor de un millón de muertos en tan solo 100 días, y un país en ruinas. 

Hoy en día muchos describen a Ruanda como la “Suiza de África”, en donde el crecimiento económico, la estabilidad política y la seguridad son la excepción en esa zona del continente africano.

Así que decidí indagar un poco más acerca de la historia de ese país para entender cómo había logrado ese milagro que tanto añoramos en nuestros países de Latinoamérica, y encontré cosas aterradoras que demuestran tristemente que “de eso tan bueno no dan tanto”.

Foto: allafrica.com
Pero antes de empezar, les recomiendo ver la película “Hotel Ruanda” por si aún no lo han hecho, porque ahí se ve una reseña de lo que ocurrió durante el genocidio, a pesar de que al parecer el heroísmo del protagonista no fue tal y como allí se presenta.

El último rey de Ruanda

Para hacer la historia del genocidio más corta, en resumen, fueron dos etnias originarias del mismo país que se disputaron, y la etnia que estaba en el poder (los hutus) mataron alrededor de un millón de personas, principalmente de la otra etnia (los tutsis). Pero en realidad lo más triste de todo es que esos dos grupos, en un principio no eran dos etnias diferentes, sino que la sociedad ruandesa estaba organizada en un sistema feudal, donde los tutsis eran tradicionalmente pastores y los hutus, agricultores. Básicamente los tutsis eran los aristócratas del Reino de Ruanda, el cual comprendía también partes de lo que hoy es Burundi, Uganda y la República Democrática del Congo (RDC). 
Esos dos grupos hablaban la misma lengua, practicaban la misma religión, podían casarse entre sí y pasar de un grupo al otro. Era más que todo su actividad económica lo que hacía que estuvieran catalogados de una u otra manera.

¿Y cómo llegaron entonces a querer exterminarse mutuamente? El Reino de Ruanda fue colonizado en 1895 por los alemanes quienes fueron a su vez reemplazados por los belgas después de la primera guerra mundial. A partir de ese momento comenzó a acentuarse la división entre tutsis y hutus pues como dice el proverbio: “divide y reinarás!!” y así los belgas podían mantener el control. 

El gobierno belga apoyaba a los tutsis, pero estos perdieron ese apoyo al manifestar su deseo de independizarse. En 1959 hubo una revolución iniciada por activistas hutus que causó la emigración de 100,000 tutsis a los países vecinos; Ruanda finalmente abolió la monarquía y se independizó en 1962 y el gobierno quedó en poder de los hutus, pero el reino quedó reducido a lo que es hoy ese diminuto país 
A partir de ese momento las tensiones entre hutus y tutsis se acentuaron; hubo un golpe de estado en 1973 y el país se convirtió en una dictadura con poder absoluto de los hutus. Entretanto, los tutsis que habían sido expulsados en 1959 crearon una organización denominada el Frente Patriótico Ruandés (FPR) que en 1990 inició una guerra civil para derrocar al gobierno hutu. 


Kigali, una ciudad en la que todo funciona               Foto: NPR

En 1993 se negoció un acuerdo de paz entre el FPR y el gobierno ruandés, pero en abril de 1994, tras el asesinato del presidente hutu, se desató el genocidio que terminó tres meses después, cuando el FPR se tomó el poder y lo ha mantenido hasta el día de hoy.


El país lleva esa cicatriz y 30 años después, pareciera que las heridas han sanado. Hubo un enfoque en la reconciliación y la reconstrucción y lo que se ve es un gran progreso y mejores condiciones que la mayoría de sus vecinos. Carreteras en buen estado, seguridad, limpieza absoluta (los plásticos están completamente prohibidos), cero mendigos y todo el mundo alaba al gobierno del presidente Paul Kagame que misteriosamente lleva 25 años como jefe de Estado. 

¿Y qué hay detrás de esa realidad? Según un libro escrito por la periodista investigativa británica Michela Wrong (Do Not Disturb: The Story of a Political Murder and an African Regime Gone Bad) que se centra en el asesinato en Sudáfrica de un opositor de Kagame, quien fuera su jefe del servicio de inteligencia, al parecer la represión en Ruanda es terrible. 

Wrong critica a Kagame, acusándolo de ser un dictador brutal; de estar  vinculado con asesinatos y desapariciones; y de no tener problema para deshacerse de sus opositores tanto en Ruanda como en el extranjero, de la misma forma en que lo hace Putin. Todas estas acusaciones están también sustentadas por un informe de Human Rights Watch que pueden leer aquí. 

Pero Ruanda ha sabido mantener su apariencia de país modelo mostrando un gran crecimiento económico (aunque aparentemente las estadísticas oficiales están manipuladas) y manteniendo el ejército más poderoso de África, lo que le ha permitido: aportar un gran número de soldados a las fuerzas internacionales de paz y así otros países evitan participar en misiones peligrosas; ayudar a proteger un proyecto de gas francés en Mozambique; y reemplazar las tropas francesas que luchan contra los rebeldes en la República Centroafricana, entre otros.

Paul Kagame                Foto: Wikimedia

De esta manera Kagame presenta una imagen atractiva, para que el resto del mundo ignore las violaciones a los derechos humanos. Pero la realidad, según el relato de Wrong, es que las fuerzas tutsis, bajo el liderazgo de Kagame han asesinado a casi tantas personas como las que perecieron en el genocidio.

Y para rematar, está la participación de Ruanda en la guerra en el Congo (RDC) que ha causado miles de muertos y desplazados, no solo ahora sino durante las últimas décadas. Su participación se ha caracterizado por intervenciones militares directas, apoyo a grupos rebeldes (en particular el M23) y explotación de recursos naturales. Particularmente, el M23 controla la explotación de coltán, cobalto, oro y diamantes en el este de la RDC, y permite que los minerales salgan ilegalmente hacia Ruanda para, desde allí, abastecer a grandes multinacionales. Entonces Ruanda aparece como gran exportador de recursos que ni siquiera posee.


Podría extenderme mucho en esta historia, pero sé que mis lectores se van a aburrir entonces más bien les dejo una reflexión; ¿qué opinión les merece un dictador que, a costa de miles de vidas, ha impulsado el desarrollo económico de su país, y su propia glorificación, pero sin beneficio económico personal? Es difícil de responder cuando vemos que lo mismo ocurre en muchos países de Latinoamérica, pero con la diferencia de que allá no se logra el desarrollo económico de un país sino el enriquecimiento personal de unos pocos.

martes, 25 de marzo de 2025

17. Gorilas en la niebla

Ahora que vivo en el África trato de aprovechar todo lo que puedo para descubrir este continente porque sé que esta experiencia se acabará pronto y después será muy difícil regresar.

Hace poco tuve la oportunidad de ir a Ruanda para ver los gorilas de montaña y fue espectacular poderlos apreciar en su hábitat natural. Solo existen un poco más de 1000 gorilas de montaña en estado salvaje en todo el mundo y eso los hace aún más únicos y además viajé con seis amigas con lo cual la experiencia fue aún más divertida. 

Ruanda es un país minúsculo que tiene el tamaño de prácticamente la mitad de Suiza, pero con 14 millones de habitantes su densidad es 12 veces mayor que la de Colombia, o sea es como si nosotros tuviéramos 640 millones de habitantes. En otras palabras, hay gente por todas partes; y como la tierra es escasa, ese es un motivo más que da pie a la existencia de tensiones raciales de las cuales les hablaré más adelante.

Más divertido con amigas

El país esté localizado prácticamente en el centro del África a la altura del Ecuador, es montañoso y por tanto sus paisajes son muy similares a los nuestros. 

Iniciamos el viaje en Kigali, la capital, y de allí tomamos un carro durante dos horas y media por una carretera muy parecida a la que va de Bogotá a la Mesa, para llegar a la entrada del parque nacional de los volcanes que es la reserva donde se encuentran los gorilas. Una zona cubierta de bosques y de bambú, en donde acompañadas por dos guías caminamos por más de una hora hasta que los rastreadores nos avisaron que ya habían divisado a la familia de gorilas que íbamos a ver. Y es que todo está muy bien organizado y como tienen identificados a cada uno de los gorilas, saben cuántas familias hay y dónde viven. La que nos asignaron era la familia Sabyinyo y está compuesta por 17 gorilas. Siempre hay un macho alfa que es el jefe del grupo y tiene el lomo plateado, y luego hay otros machos más jóvenes y las hembras con sus crías.

Llevábamos guías y rastreadores

Una vez localizados los gorilas, tuvimos que dejar los morrales y los palos de caminar para no irlos a asustar y tuvimos también que cubrirnos con tapabocas para protegerlos y no prenderles ninguna enfermedad puesto que compartimos el 98% de nuestro ADN con ellos. Continuamos por entre el bosque espeso, al punto de que el guía iba abriendo camino con machete. Nos habían advertido que había que llevar mucho equipo protector, pero yo imaginaba que esas eran instrucciones para europeos pero que el trayecto no podía ser más difícil que algunas caminatas que ya había hecho en Colombia. Me equivoqué; ¡¡claro está!! Y por no llevar guantes terminé con las manos arañadas y llenas de espinas. 

Primer encuentro con los gorilas

Después de un rato llegamos a un claro en donde estaban dos hembras con sus bebés (ya no digo crías porque de verdad parecían como humanos). Una visión hermosa, sobre todo porque nos habían dicho que los veríamos de lejos y llevábamos hasta binoculares, pero finalmente ahí estábamos, a tan solo unos dos metros de ellos.

 
El bebé gorila




Nos quedamos observando largo rato esa escena casi improbable. Era emocionante ver cómo los bebés jugaban y las mamás les enseñaban algunas cosas que prefiero no mencionar aquí. Pero debíamos continuar porque la idea era encontrar al macho alfa. Seguimos caminando por esa zona donde poco a poco iban apareciendo gorilas jóvenes jugando; mamás con sus bebés; y otros gorilas que de un momento a otro saltaban desde los árboles y se mezclaban con nosotras. En un principio sentimos temor, pero nos dimos cuenta de que no nos veían como una amenaza y pudimos disfrutar mucho más el encuentro tan cercano con ellos. Finalmente encontramos al macho alfa sentado muy tranquilo y luego se acostó y otro gorila llegó para acicalarlo y pudimos observarlo por largo rato, y ver cómo sus pies eran prácticamente iguales a los nuestros.

Macho alfa con su lomo plateado

Los vimos muy de cerca

Así terminó la aventura en la montaña, con la ropa y los zapatos llenos de barro y las manos rasguñadas, pero con la alegría de haber visto tan de cerca a estas criaturas tan espectaculares.

Regresamos a Kigali y como buen grupo de amigas teníamos que terminar comprando artesanías locales para tener siempre un recuerdo de esos lugares visitados.

Pero para finalizar esta historia, como me gusta aprender sobre los países que visito porque eso me ayuda a que mis experiencias sean más interesantes es necesario hablar un poco más sobre Ruanda, país del que era muy poco lo que sabía aparte de lo que la mayoría conocemos acerca de la terrible historia del genocidio que ocurrió en 1994. 

Sin embargo, cuando comencé a escribir me di cuenta de que la historia es tan larga e interesante que mejor la dejo para un próximo capítulo porque además está muy de actualidad por lo que está sucediendo en la República Democrática del Congo.

Les dejo entonces por ahora algunas imágenes fascinantes de esta experiencia inolvidable.


Con los guías







No podían faltar las compras