sábado, 24 de febrero de 2024

9. El Apartheid; segunda parte

Hablar sobre ese capítulo tan oscuro y tan fundamental en la historia de este país en forma resumida es casi imposible, pero para poder empezar a entender las circunstancias actuales, es necesario al menos hacer el intento.


En mi primera parte de la historia contaba las restricciones a las que eran sometidos los negros y la forma tan terrible como fueron desplazados, pero obviamente como en todos los casos de opresión, esto avivaba cada vez más la resistencia. En efecto, desde la creación de la Unión Sudafricana en 1910 comenzó la opresión sistemática contra los negros y en 1912, en respuesta a esa injusticia se creó un partido político que dio origen al African National Congress-ANC, que es hoy en día el partido de gobierno. El ANC en conjunto con otro partido llamado el Congreso Panafricano-PAC originalmente empleaban protestas no violentas y desobediencia civil para terminar con el Apartheid, pero eso cambió en 1960 a raíz de la masacre de Sharpeville.  

Photo: Telesurenglish.net

Durante ese evento, la policía abrió fuego contra una manifestación pacífica en contra de la ley de pases según la cual, toda la gente de color estaba obligada a llevar un documento que limitaba su acceso a las zonas reservadas a los blancos. En consecuencia 69 sudafricanos negros fueron asesinados, 180 quedaron heridos y miles de personas fueron encarceladas lo que llevó al gobierno a prohibir al ANC con lo cual sus miembros pasaron a la clandestinidad y en conjunto con el partido comunista de Sudáfrica se creó un ala militar para luchar contra el Apartheid utilizando la guerra de guerrillas y el sabotaje.

Cabe anotar que la razón por la que el ANC es importante en esta historia es porque fue en el seno de este partido que Nelson Mandela comenzó su militancia en contra del Apartheid y bueno, como se imaginarán, Nelson Mandela será otro capítulo de este Blog. 

Taken and donated by Guinnog, Wikimedia

De esta manera, las protestas continuaron convirtiéndose en una lucha armada, hasta que el primer ministro declaró un estado de emergencia, permitiendo la detención de personas sin orden judicial. Más de 18,000 manifestantes fueron arrestados, incluyendo la mayoría de los dirigentes del ANC y entre ellos Mandela quien fue condenado a cadena perpetua.

Pero lo peor estaba por llegar; durante la década de los 70s la resistencia al Apartheid se intensificó. En 1974 el gobierno emitió una ley que obligaba el uso del idioma afrikáans en todos los colegios, incluyendo los de los negros. En junio de 1976 los estudiantes organizaron una marcha pacífica en Soweto para protestar contra esta ley y de nuevo la policía abrió fuego y se estima que más de 500 jóvenes murieron y entre ellos un niño de 12 años llamado Hector Pieterson quien se convirtió en un símbolo de ese trágico acontecimiento. Este y otros incidentes iniciaron una ola de violencia que se extendió por todo el país.

Foto de Hector Pieterson en brazos de un
compañero frente al museo que lleva su nombre

De esta manera, el Apartheid promovió el aislamiento de Sudáfrica en el plano internacional, pero fue un proceso complicado porque por la misma época tenía lugar la Guerra Fría y los países capitalistas fueron parcos en su rechazo al Apartheid ya que veían al gobierno sudafricano como una herramienta para combatir la propagación del comunismo que la Unión Soviética ya había instaurado en Mozambique y que podía regarse por toda la región, sabiendo también que los disidentes clandestinos recibían apoyo de los soviéticos. Sin embargo, los horrores del Apartheid eran demasiado evidentes para no repudiarlos abiertamente. Con el tiempo, las sanciones afectaron severamente la economía y la estabilidad del país y hasta a los equipos deportivos se les prohibió participar en campeonatos internacionales siendo incluso expulsados de los Juegos Olímpicos.

Algunas de las leyes discriminatorias
El Apartheid era cada vez menos sostenible, sobre todo teniendo en cuenta que los blancos eran solo el 15% de la población y que en 1989, tras la caída del Muro de Berlín el comunismo dejó de ser una amenaza, y ya no había razones para que las potencias de Occidente no repudiaran abiértamente ese régimen. En ese momento asumió el poder en Sudáfrica Frederik de Klerk quien comenzó un proceso para eliminar las leyes que mantenían la discriminación, levantó la prohibición contra los partidos políticos proscritos y ordenó la liberación de Mandela. Pero la oposición conservadora blanca consideraba que de Klerk no tenía el mandato para hacer esos cambios así que para legitimizar el proceso el gobierno convocó un referéndum en 1992, en el que los votantes debían manifestar su apoyo o rechazo a las negociaciones para acabar con el Apartheid. Esta fue la última vez en la que únicamente los blancos votaron; el sí ganó con el 68% de los votos a favor de continuar con las reformas para abolir el Apartheid dando así comienzo a las negociaciones para elaborar una nueva constitución.

Fue un proceso complicado que terminó en 1993 restableciendo los derechos fundamentales a toda la población, sin distinciones raciales o étnicas y en 1994 se dieron las elecciones en las que por primera vez le dieron el derecho de voto a la población negra con lo cual se dio por fin sepultura oficial al Apartheid.

Es una historia muy interesante con muchos ingredientes y como dije antes, la base para entender lo que se vive hoy en día en Sudáfrica. Afortunadamente existe un museo en Johannesburgo que le permite a uno visualizar todo mejor así que aquí los dejo con algunas fotos para animarlos a que sigan aprendiendo sobre el tema.

Entrada al museo del Apartheid

Los pases que debían llevar todos