miércoles, 15 de noviembre de 2023

6. El rugby y otras tradiciones

Hace algún tiempo, mi hijo Thomas empezó a interesarse por el rugby y a explicarnos un poco de qué se trataba ese deporte, sobre todo porque actualmente el mejor jugador del mundo es un francés que se llama Antoine Dupont y como este año era la copa mundo de rugby en Francia, el equipo francés tenía muchas posibilidades de ser campeón. Pero cuando dijimos que nos veníamos a vivir a Sudáfrica, Thomas insistió en que ahora si teníamos que aprendernos las reglas del juego porque aquí es el deporte estrella y seguramente todo el mundo estaría pendiente de los partidos. 

Campeones mundiales                     Foto: EPA-EFE / Yoan Valat

Y así fue. No me refiero a que hayamos logrado entender las reglas, sino que aquí es una pasión, por lo menos en la zona en donde vivimos. Y para tener más contexto, nos volvimos a ver la película Invictus (que les recomiendo mucho si no la han visto), en la que, de alguna forma, Mandela logra reconciliar a negros y blancos a través de ese deporte.

Para los blancos de este país el rugby siempre ha sido una pasión como el fútbol en Latinoamérica, pero no era así para los negros, a quienes incluso hasta 1981, se les prohibía hacer parte del equipo. Sin embargo, cuando un país es bueno en un deporte, eso logra unir a la gente y las diferencias y los problemas se olvidan por momentos. Eso fue lo que logró Mandela ya que Sudáfrica había sido excluida de cualquier participación en torneos internacionales, no solo de rugby, sino de cualquier deporte, como parte de las sanciones aplicadas debido a la política del Apartheid. Y poco después de que el país fuera readmitido en torneos internacionales, Sudáfrica se convirtió en sede de la copa mundial de rugby en 1995 y el equipo quedó campeón. Mandela logró unificar a blancos y negros con la camiseta verde y amarilla de los Springboks, que es el nombre del equipo, o coloquialmente Bokke, y que hoy orgullosamente utiliza la gente como signo de identidad nacional tal como nosotros con la camiseta amarilla del equipo de fútbol colombiano. 

El campeonato mundial de rugby dura casi dos meses porque los jugadores necesitan tiempo para recuperarse de las lesiones. Es un deporte sumamente violento y realmente no sé cómo sobreviven, pero lo bueno es que durante todo ese tiempo se vivió la alegría del mundial (igual que nosotros con el fútbol) y con gran orgullo Sudáfrica se coronó campeón frente a los temidos All Blacks de Nueva Zelanda y además se convirtieron en el país con más copas ganadas con cuatro trofeos mundiales. 

El país entero celebró unido, sobre todo porque Siya Kolisi, es el primer negro en ser capitán y ha llevado al equipo a la gloria en dos ocasiones seguidas. Él es un ejemplo para el país pues proviene de una familia muy pobre y hoy en día es un héroe que le da esperanza a muchos como él y que logra unir a la gente.

Así que nos gozamos viendo los partidos y sufrimos la camiseta (excepto durante el partido contra Francia), y celebramos a la par con la gente de aquí. 

Celebramos la victoria

Y aparte del rugby otra de las tradiciones o costumbres que nos ha llamado la atención es la diferencia en el ritmo de vida. Aquí todo comienza muy temprano e incluso los gimnasios son más baratos a partir de las 8:00 am, algunos restaurantes cierran a las 10 pm y los ciclistas salen a montar a las antes de las 6 am. Nosotros que éramos búhos nocturnos hemos que tenido que cambiar y ahora somos pájaros madrugadores. Poco a poco nos vamos adaptando a esta vida en la que todo empieza más temprano, pero todo transcurre también a un ritmo más lento. Una vida al compás de la naturaleza.


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miércoles, 1 de noviembre de 2023

5. Un poco de historia (segunda parte)

Siguiendo con la historia de los habitantes de este país, teníamos a los europeos (sobre todo holandeses y algunos franceses) junto con esclavos (principalmente provenientes de Indonesia, Madagascar y África Oriental) que durante su expansión hacia el Este comienzan a disputar las tierras con las tribus locales y en particular contra los xhosas.

Los bóeres migran hacia el Este
Estos europeos convertidos en granjeros independientes son los que se conocen como los bóeres – hoy en día afrikáners – que desarrollaron su propia lengua – el afrikáans - y que durante todo el siglo XIX se van adentrando en lo que es hoy Sudáfrica. 

En 1795 aparece otro ingrediente; los ingleses ocupan la colonia del Cabo y después de las guerras napoleónicas, en 1806, ese territorio se convierte en parte del imperio británico, y comienza la llegada de colonos ingleses. 

Y aquí la cosa se pone complicada porque entre tanto la tribu zulú adquiere más poder con su jefe llamado Shaka (que algunos debemos haber oído mencionar antes pero no sabíamos exactamente quién era), y comienzan, o mejor dicho, se acentúan las guerras de todos contra todos (boéres, ingleses, xhosas, zulúes y otras tribus).

Entre tanto algunos bóeres, también huyendo de los británicos, continúan su conquista del Este y deciden emprender en 1836 una gran marcha llamada el Gran Trek. Unos 12,000 “Voortrekkers” o pioneros parten en carruajes similares a los que los americanos usaron en su conquista del oeste y durante esa larga jornada que dura alrededor de siete años se enfrentan a toda serie de adversidades no solo debido a lo inhóspito del terreno, colmado de montañas, ríos y animales salvajes, sino a la resistencia de los zulúes. 

Entre otros enfrentamientos que tuvieron con esta tribu vale la pena mencionar una batalla en la que 470 bóeres comandados por Andries Pretorius (quien dio su nombre a la ciudad de Pretoria) se enfrentaron a unos 10,000 zulúes armados con lanzas, palos y escudos. Solo 3 Boers quedaron heridos y no hubo ningún muerto, mientras que unos 3000 zulúes murieron tiñiendo un río entero de sangre, por lo que a este enfrentamiento se le conoce como la batalla del Río Sangriento. 

El monumento a los Voortrekkers
Existe cerca de Pretoria un monumento a estos Voortrekkers que conmemora sus hazañas pero que parece hoy en día bastante controversial puesto que fueron ellos en gran parte quienes fomentaron el Apartheid. Más tema para mis relatos que ameritará una entrega especial sobre ese capítulo oscuro de la historia. 

Hacia finales del siglo XIX, los descubrimientos de diamantes y de oro intensificaron el apetito por conquistar el territorio, lo que a su vez impulsó la subyugación de los nativos. Esto también favoreció las guerras entre los bóeres y los ingleses. La primera guerra anglo-bóer se dio en 1880 y fue ganada por los bóeres, pero los ingleses no podían darse el lujo de perder ese territorio lleno de oro y diamantes. En 1899 regresaron con tropas más numerosas y en 1902 terminaron derrotando a los bóeres y declarando la soberanía británica sobre la totalidad de las repúblicas sudafricanas que habían sido establecidas por los bóeres durante todos esos años. Fueron guerras muy sanguinarias en las que se estima que unos 27,000 bóeres murieron en campos de concentración a dónde habían sido internados por los ingleses y aunque fue un episodio terrible lo bueno que quedó de esa victoria fue la lengua, porque de lo contrario  yo estaría de nuevo tratando de entender otro idioma igual de difícil que el alemán. 

Finalmente, los ingleses se dedicaron a reconstruir el país y unieron las diferentes repúblicas creando en 1910 un solo Estado políticamente autónomo llamado Unión Sudafricana pero bajo la soberanía británica. Y hasta ahí les dejo la historia para más adelante contarles sobre cómo a partir de ese momento se van creando las bases del Apartheid. 

Solo 6 huevos por persona

Y volviendo al momento actual, poco a poco nos vamos integrando en este país y viviendo diferentes anécdotas como lo que está ocurriendo actualmente con los huevos. Hace poco en uno de mis grupos de WhatsApp la gente empezó a preguntar si alguien había logrado conseguir huevos y algunos respondían “yo vi en tal supermercado”, “yo no he vuelto a encontrar…”, así que decidí preguntar qué era lo que estaba pasando y me informaron que hay un brote de gripe aviar muy grave y millones de pollos han tenido que ser sacrificados así que los supermercados de todo el país se han quedado sin huevos. 

Estanterías vacías
Yo no le había puesto mucho cuidado al asunto pero cuando por fin terminé de instalarme y quise empezar a cocinar me di cuenta de que muchos platos llevan huevo. Y ahora es muy gracioso cuando alguien encuentra huevos en alguna parte y avisa, y de inmediato todo el mundo sale disparado hacia ese lugar porque hay restricciones de la cantidad de huevos que se puede comprar. Hay casi que un mercado negro de huevos y lo peor es que los precios están por las nubes. Realmente tienen huevo (como decimos en Colombia para expresar la insatisfacción frente a algo o alguien) pero no queda más que adaptarse. Y como no demora en escasear también el pollo, ya llené mi congelador por si acaso.