jueves, 30 de enero de 2025

16. Ciudad del Cabo y el Distrito Seis.


Una ciudad espectacular     Foto: The Travel Expert

Tal vez uno de los lugares más conocidos de Sudáfrica es Ciudad del Cabo y hay muchas razones por las que uno queda fascinado con esa ciudad. Incluso este año fue catalogada por la revista Time Out como una de las 10 mejores ciudades para visitar y esto debido al “dinamismo emprendedor de su gente, que ha impulsado la constante aparición de comercios, hoteles y restaurantes innovadores, y que la ha llevado hoy en día a ser reconocida por combinar la majestuosidad de la naturaleza con modernas experiencias urbanas”.  
Playas hermosas

Tiene un parecido con Rio de Janeiro por ser costera y tener montañas y tal vez también porque está rodeada de favelas en las que el índice de criminalidad es altísimo (aunque esto no aparece en ninguna guía turística); tiene un clima mediterráneo y por tanto no es muy caliente en verano y no tan fría en invierno; es muy cosmopolita y queda cerca de las zonas productoras de excelentes vinos. Adicionalmente no muy lejos se pueden observar ballenas y hay posibilidad de practicar muchos deportes acuáticos, pero eso sí, la temperatura del mar es tan baja que muy cerca se pueden ver hasta pingüinos, lo que a mi modo de ver le quita algunos puntos.

El agua es muy fría
Como comentaba en mis primeros blogs, fue la primera ciudad que se fundó en Sudáfrica y fue aquí en donde los holandeses comenzaron a establecerse. Luego llegaron los ingleses y al ver algo tan maravilloso decidieron colonizar estas tierras y disputárselas de manera sangrienta a los holandeses, ya para ese entonces denominados los Boers. Hoy en día la ciudad cuenta con cerca de 5 millones de habitantes y es una de las ciudades en donde hay proporcionalmente más población blanca (16% frente a menos del 8% a nivel nacional). Es la única ciudad grande gobernada por el partido de oposición y coincidencialmente la mejor administrada de todo el país. 

No me extiendo en el tema porque pueden profundizar más sobre su historia en cualquier parte, pero tal vez algo de lo que no se habla mucho es del Distrito Seis y me pareció una historia (tristemente) increíble.

Si no han visto la película “District 9” que fue nominada al Oscar por la mejor película en el 2009 se las recomiendo y verán que, aunque parece ciencia ficción en realidad es una parodia de lo que sucedió en Ciudad del Cabo en 1966.

El Distrito Seis era uno de los barrios de Ciudad del Cabo y había sido establecido en 1867. Era una comunidad vibrante, representativa de la diversidad en varios niveles puesto que allí convivían antiguos esclavos, indios, malayos, católicos blancos, artesanos árabes, comerciantes y otros inmigrantes. 

Era una comunidad llena de vida
Un barrio exclusivo para blancos

En 1966, en pleno apogeo del Apartheid, el gobierno anunció que el Distrito Seis tenía que ser desalojado y sería demolido para reconstruirlo como un barrio "sólo para blancos”. Los funcionarios del gobierno justificaron los desalojos argumentando que la interacción entre diferentes razas generaba conflictos, lo que hacía necesaria la separación racial. Consideraban que el Distrito Seis era un barrio pobre, peligroso y lleno de actividades inmorales como el juego, la bebida y la prostitución. Aunque estas eran las razones oficiales, la mayoría de los residentes creían que el gobierno quería apropiarse de ese terreno debido localización privilegiada por su proximidad al centro de la ciudad, a la famosa “Table Mountain” y al puerto.

En ese momento, el 56% los propietarios eran de blancos, el 26% personas de color y el 18% eran indios. Sin embargo, la mayoría de los residentes eran personas mestizas que aquí se denominan “Cape Coloureds” y son una mezcla entre blancos, indios y negros, y fueron obligados a reubicarse en otras zonas.

En el transcurso de una década, más de 60.000 de habitantes del Distrito Seis fueron expulsados por la fuerza, teniendo que abandonar sus casas llevando tan solo una maleta con pocas pertenencias y en 1970 la zona pasó a llamarse Zonnebloem. Y a pesar de que muchos residentes se opusieron al desalojo, hacia 1982 la vida comunal del Distrito había desaparecido, los hogares habían sido destruidos y con excepción de las iglesias y mezquitas el área había sido arrasada por buldóceres.

El Distrito Seis fue completamente demolido

Pero la visión de un nuevo barrio blanco no se hizo realidad y la mayor parte del terreno permanece desocupado con solo la universidad tecnológica del Cabo y unas pocas casas.
Desde la caída del Apartheid en 1994, el gobierno ha reconocido algunos de los reclamos de los antiguos residentes sobre el área y se ha comprometido a apoyar la reconstrucción pero muy poco se ha hecho al respecto. Hoy en día existe un museo que relata todo lo que allí ocurrió y es testimonio de ese capítulo tan terrible de la historia sudafricana.

Como me gusta terminar con notas más alegres quería compartirles algo que me ha parecido muy particular de cada uno de los diferentes sitios en donde he vivido. Hace poco me di cuenta de que una forma de caracterizar una ciudad o un país es por la manera como uno habla de sus restaurantes. Si por ejemplo a un francés le preguntan su opinión acerca de un restaurante, la respuesta será una larga descripción de las propiedades de cada uno de los platos y la conclusión estará relacionada con la calidad de la comida. 

En Nueva Delhi en algún momento me percaté de que la respuesta a esa pregunta era “el sitio estaba limpio”, o sea que no mencionaba en primera instancia nada sobre la comida sino sobre la higiene del lugar. Y en Viena, la respuesta era “los meseros eran amables” porque así la comida no fuera tan buena lo importante era no tener que ser víctima del maltrato por parte de los meseros. 

Y aquí, aunque me costó hacer esa caracterización porque en general se come muy bien, el vino es de la mejor calidad y los meseros son muy amables, me di cuenta de que por lo general el servicio es muy lento así que uno podría responder cuando le preguntan “¿qué tal el restaurante?: el servicio fue rápido y … no me robaron el celular a la salida.


Los vinos en Sudáfrica son exquisitos