miércoles, 20 de agosto de 2025

19. Johannesburgo; ¿una ciudad sin futuro?

Foto: CNN Travel
Johannesburgo, Joburg o simplemente Jozi como algunos la llaman, es una ciudad muy joven. Fue fundada en 1886 cuando se descubrió el oro y muy rápidamente comenzaron a llegar buscadores de fortuna de la misma manera que ocurrió en el oeste americano. En ese entonces la zona solo estaba habitada por algunos Boers (granjeros de origen holandés), pero con el descubrimiento del oro, los británicos se interesaron también por la región, dándose así el inicio de la segunda guerra de los Boers, que al final ganaron los ingleses y llegaron para quedarse (ver toda la historia en el capítulo 5). 

Durante la primera década desde su fundación, Johannesburgo pasó a tener más de 100.000 habitantes y hoy en día es la ciudad más grande de Sudáfrica y el centro financiero y económico del país, con unos 6,5 millones de habitantes.

El auge del oro fue tan grande que se estima que el 22% del oro que hay en todo el mundo proviene de esta zona, pero se puede decir literalmente que la época dorada terminó porque no solo ya no hay oro, sino que pareciera que todo lo demás está en decadencia y es una tristeza ver cómo, a pesar de su importancia, la ciudad se está desmoronando debido a la mala gestión, la corrupción y el colapso de su infraestructura. Algunos dicen que ya no es “the city of gold” sino “the city of old”.

Es cierto que muchas de nuestras ciudades en Latinoamérica tienen problemas, pero aquí lo que parece es que tuvieron una metrópolis moderna y vibrante que ahora atraviesa una crisis profunda en varios frentes:


Foto: Seth Thorne

  • Crisis del agua: Se estima que alrededor de un 47% del agua que llega a la ciudad se pierde por fugas debido al mal estado de la infraestructura o a las conexiones ilegales (fuente: Associated Press). 
Con mucha frecuencia se revientan tubos y hay cortes permanentes de agua, pero claro está, los más afectados son los barrios pobres en los que la gente puede pasar semanas enteras sin suministro de agua. Lo peor es que al parecer el gobierno con su mala gestión ha realizado muy poco mantenimiento a la infraestructura hídrica (se estima que más del 60% de la red de agua ha excedido su vida útil), y la planificación para garantizar un suministro adecuado a una población en crecimiento ha sido mínima, con lo cual en un futuro cercano es posible que la ciudad se quede sin agua. 

  • Crisis de la electricidad: como les conté en el capítulo cuatro de este blog, en este país desde hace varios años se vive una crisis con el sistema eléctrico. Hace dos años había apagones de hasta 12 horas diarias, pero ahora misteriosamente no ha vuelto a haber.  Esto es debido a que, por un lado, se han desarrollado soluciones temporales para suplir la demanda tales como la utilización de turbinas de gas de ciclo abierto que son muy costosas de operar o la importación de energía, es decir soluciones a corto plazo; y por otro lado, cada vez más las empresas y los particulares están invirtiendo en soluciones alternativas tales como paneles solares que es precisamente nuestro caso. Pero de nuevo, el panorama no parece muy alentador porque una vez la economía del país se recupere (esperando que eso sea así…) y la demanda comience a aumentar, y al mismo tiempo los sistemas de producción actuales (i.e. plantas de carbón) comiencen a llegar al final de su vida útil, es muy posible el suministro de energía colapse nuevamente. Y para rematar, en Johannesburgo a esto hay que sumarle una gran pérdida de energía debido a las conexiones ilegales.

Foto: businesstech.co.za

  • Infraestructura deteriorada: La corrupción existente tiene la ciudad en un estado de déficit presupuestario que no permite hacer mantenimiento de la infraestructura y se estima que, por ejemplo, menos del 6% de los puentes están en buen estado. Las vías están llenas de huecos, aunque comparadas con las de Bogotá no parecieran tan deterioradas; sin embargo, lo que ocurre es que en las zonas afluentes los reparan, pero en el resto de la ciudad la situación es cada vez peor. El vandalismo es generalizado y las bandas criminales roban permanentemente el cableado eléctrico, los paneles solares de los semáforos, las tapas de las alcantarillas y hasta los hidrantes sin que el gobierno haga nada para detenerlos y son los privados los que tienen que encargarse de vigilar la infraestructura. Para documentar esto se creó una cuenta en X que se llama Jozi vs Jozi que compara partes de la ciudad hace 10 años y su estado actual, y no es necesario que les explique nada más porque las fotos lo dicen todo. 

Esta situación se podría resumir en una frase del Profesor William Gumede de la escuela de gobierno de la universidad Wits: 

“La falta de mantenimiento de la infraestructura, la corrupción, mediante la cual empresas de dudosa reputación bajo el sistema de empoderamiento económico negro (BEE, ver capítulo 14) han obtenido licitaciones y, a menudo, construyen infraestructuras precarias, y emplean a personal sin las habilidades técnicas necesarias para mantener los bienes públicos, han contribuido al colapso de toda la infraestructura pública.” 

  • Inseguridad: En Johannesburgo la tasa de desempleo es del 35% y entre los jóvenes de 15 a 24 años, alcanza el 62% y es claro que eso tiene un gran impacto en el índice de criminalidad. La decadencia del centro de la ciudad también ha contribuido al aumento del crimen. Algunos locales, como clubes de jazz emblemáticos, han cerrado por inseguridad, y se considera que gran parte de esa zona está tomada por bandas al margen de la ley que han aprovechado el abandono de muchos edificios, causando desastres como el de 2023 en el que un incendio en un edificio "administrado" por bandas criminales causó 76 muertes. Y claro está, no favorece el hecho de que la policía sea corrupta y no ayude a controlar la violencia. 
Si comparamos con Bogotá, que es de por sí una ciudad muy insegura, en Johannesburgo las cosas se ven aún peor. En la clasificación de las ciudades con mayor criminalidad en el mundo, Caracas ocupa el puesto 4, Johannesburgo el puesto 5 y Bogotá está en el número 39 (numbeo.com).

2013 
2023
  • Inestabilidad política: El partido de gobierno (ANC) perdió el control de la ciudad en 2016 y a partir de ese momento no se han logrado coaliciones estables para gobernar de manera que la ciudad ha tenido 9 alcaldes en los últimos 9 años, todos de diferentes partidos políticos y muchos de ellos envueltos en acusaciones de corrupción y mal manejo de fondos. Con esta situación no es posible tener una visión a largo plazo, ni una estrategia para solucionar los problemas.

2010 vs 2023

Pero como uno nunca debe perder la esperanza, después de ver este panorama tan desolador, decidí (antes de comenzar a empacar mis maletas como lo han hecho muchos habitantes de Johannesburgo que se han mudado a otras ciudades o a otros países), ver qué perspectivas hay para el futuro y encontré algunas cosas alentadoras y volví a guardar las maletas.

Hoy en día se están viendo esfuerzos significativos por parte del gobierno local, la sociedad civil y los propios residentes para revertir el deterioro. De esta manera, se han creado varias organizaciones para colaborar con el gobierno en la formulación de soluciones. Entre otras están Joburg Crisis Alliance, Jozi-my-Jozi y WaterCAN que están reclamando tener una voz reconocida y respetada en los asuntos del municipio.

Parque recuperado con la ayuda del sector privado

Y tal vez la noticia más alentadora es que en 2026 habrá elecciones y en vista del estado actual de la ciudad, ya hay consciencia de que debe haber grandes cambios si se quiere recuperar la ciudad, y en medio de esto ha surgido una candidata que podría hacer la diferencia. Se trata de Helen Zille, quien fue alcaldesa de Ciudad del Cabo entre 2006 y 2009, y en su cargo demostró tener una gran capacidad de liderazgo y de ejecución, y además todo indica que tiene una hoja de vida libre de corrupción. Pero principalmente ella tiene como propósito terminar su obra como servidora pública, devolviéndole a Johannesburgo el brillo que le trajo el oro y si lo logra, así será recordada.


Bueno, los dejo y supongo que terminando de leer este capítulo se preguntarán qué diablos hago aquí, y los que no viven aquí ya habrán cancelado sus planes de venir. Pero les aseguro que realmente vale la pena visitar este hermoso país, pero con la salvedad de siempre: ¡¡¡No hay que dar papaya!!!


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