lunes, 29 de abril de 2024

11. Nelson Mandela, Madiba

Su imagen está en todas partes
Nelson Mandela o Madiba, el término respetuoso como también lo llaman, es una figura omnipresente en Sudáfrica. Su imagen está en todos los billetes, hay esculturas en todas partes, muchas calles llevan su nombre y definitivamente hay una Sudáfrica antes y otra después de Nelson Mandela. Aunque todos sabemos algo de su historia quisiera contarles un poco más sobre su vida porque no solo es importante por su obra y legado a nivel local, sino que su filosofía de reconciliación y perdón tras décadas de conflicto en Sudáfrica inspiró otros acuerdos de paz en el mundo y en particular el acuerdo firmado en Colombia en 2016. 

Nelson Mandela nació en 1918, en el seno de una familia de la tribu Xhosa. Como fue bautizado, esto le permitió acceder al sistema escolar británico y se convirtió en el primer bachiller de su familia. Posteriormente cursó estudios de derecho y muy pronto se involucró en la lucha contra el Apartheid. A los 24 años se unió al partido político ANC (African National Congress) para combatir la discriminación racial institucionalizada por el gobierno sudafricano. Inicialmente su batalla fue pacífica llevando a cabo actos de resistencia no violentos e incluso fundó un bufete de abogados con su amigo Oliver Tambo (más conocido porque el aeropuerto de Johannesburgo lleva ese nombre que por su lucha política) con quien brindaba asesoría a los negros que no tenían representación legal. Sin embargo, su activismo se fue intensificando hasta que en 1961 Mandela y sus compañeros en la ANC se dieron cuenta de que para lograr un cambio no bastaba con las protestas pacíficas y comenzaron la lucha armada. En ese mismo año Mandela promovió una huelga de trabajo general y al año siguiente fue arrestado y sentenciado a cinco años de cárcel. Pero en 1964 fue juzgado nuevamente por sabotaje y traición y sentenciado a prisión perpetua. 

Aquí permaneció durante 18 años
La prisión de Robben Island
Permaneció 27 años en la cárcel, de los cuales 18 años en una isla llamada Robben Island. La presión internacional y la resistencia interna finalmente llevaron a su liberación en 1990 por parte del presidente sudafricano Frederik de Klerk (como les conté en mi Blog No. 9). Durante su presidencia de un solo mandato que inició en 1994, Mandela promovió la reconciliación nacional, la igualdad racial y la construcción de una sociedad multirracial, y continuó siendo un defensor de los derechos humanos y un símbolo global de la lucha contra la injusticia y la opresión hasta su muerte en 2013. 

Este es un corto resumen de su vida, pero algo fundamental en su historia fue que durante el tiempo en el que estuvo en condiciones infames en prisión, continuó con su lucha incansable contra el apartheid y en defensa de la igualdad y la justicia. Algo realmente asombroso después de permanecer en una celda húmeda de un poco más de 2 m2 durmiendo sobre un tapete de paja, obligado a trabajar picando piedra, y sometido constantemente a insultos y agresiones físicas por parte de los guardias, todos de raza blanca. 

Mandela está en todas partes
Recientemente tuve la oportunidad de visitar Robben Island en donde un exprisionero le cuenta a uno la historia del tratamiento que los blancos les daban a los prisioneros negros y realmente es admirable ver cómo Mandela a pesar de todos esos ultrajes recibidos vio más allá de la venganza contra sus opresores y prefirió abogar por un enfoque de perdón y reconciliación.

Desmond Tutu, Frederik de Klerk y Mandela
Todos premio Nobel de Paz 
En particular, creó la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, un organismo oficial que buscaba alcanzar la justicia restaurativa después del fin del régimen del Apartheid. Esta Comisión estaba basada en una filosofía tradicional de las tribus africanas denominada “Ubuntu” que pone en valor la capacidad de perdonar y la empatía. Las personas que eran identificadas como víctimas eran invitadas a declarar sobre sus experiencias en audiencias públicas. Los autores de los hechos violentos podían también confesar sus crímenes, y eran sus propias víctimas las que decidían si debían concederles el perdón. Esta comisión estaba encabezada por el arzobispo Desmond Tutu, también premio Nobel de Paz, quien estableció como lema: "Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón". 

Y a pesar de que las comparaciones directas entre Sudáfrica y Colombia pueden ser complejas debido a las diferencias en los contextos históricos y políticos, la figura de Mandela sirve como ejemplo de cómo un país puede avanzar hacia la paz y la reconciliación a través del diálogo, la negociación y la voluntad política y su legado también ha servido de inspiración en Colombia para buscar soluciones pacíficas a nuestro conflicto armado interno. 

Pero como no todo es color de rosa, más adelante les contaré qué ha pasado con ese legado y con la pérdida del “Ubuntu” que en esencia significa que: “Una persona se hace humana a través de las otras personas" o “Si todos ganan, tú ganas”. Pero al parecer después de 30 años, los sudafricanos han olvidado la práctica del Ubuntu.