
Cuando me preguntan que de dónde vengo y respondo que soy colombiana, en muchas ocasiones la pregunta siguiente es si me siento más segura aquí en Sudáfrica o en Colombia y yo tengo que confesar que definitivamente la sensación de inseguridad es mayor en Sudáfrica, y los locales no me lo creen. Así que decidí hacer un análisis más estadístico de la situación para sustentar mi afirmación porque empecé a cuestionarme si realmente estaba en lo correcto.
Comparando a Colombia con Sudáfrica, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 26 vs 46 respectivamente (UNODC 2022), o sea es casi el doble en este país, y aunque sabía que los índices aquí eran peores, no me imaginé que la diferencia fuera tan grande. Incluso comparando Bogotá con Johannesburgo, los valores de esa tasa de homicidios son de 14 frente a 41, es decir casi el triple. Y ahí sí quedé más asustada, pero como comentaba al iniciar mis relatos uno tiene que aprender a vivir en las condiciones específicas de cada lugar.
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| Avisos comunes en las carreteras |
Existen muchas razones que justifican esas cifras tan alarmantes, pero yo creo que en particular, juegan un papel muy importante algunos aspectos. Primero que todo está la desigualdad que es un índice en el cual ambos países obtienen pésimos resultados; luego está el desempleo, que en Colombia es del 9,4%, una cifra que de por sí ya es muy elevada pero que aquí es del 28,4% según las cifras del Banco Mundial, con el agravante de que entre los jóvenes de 18 a 35 años la cifra es del 45% y claro está, la gente tiene que recurrir a algo para poder subsistir. Y finalmente está la corrupción, aspecto en el cual ambos países tienen índices similares, obviamente clasificados en los peores puestos a nivel mundial y esto contribuye también a la violencia pues la corrupción socava la capacidad de los gobiernos para proteger a las personas y deteriora la confianza pública, provocando que las amenazas a la seguridad sean cada vez más difíciles de controlar. |
| En Ciudad del Cabo uno se siente seguro |
Pero para entender más el tema, es importante tener en cuenta que una cosa es la percepción que se tiene sobre la inseguridad y otra es la realidad. A manera de ejemplo, aquí en Sudáfrica uno se siente mucho más inseguro en Johannesburgo que en Ciudad del Cabo. No sé si sea por las noticias, o porque al ser Ciudad del Cabo una ciudad más turística, el gobierno ha sabido mercadearla mejor o porque simplemente en las zonas turísticas no hay tantos crímenes. Pero el hecho es que la tasa de homicidios en Ciudad del Cabo es de 63 por cada 100.000 habitantes, es decir esto equivale a multiplicar la tasa de criminalidad de Bogotá por 4,5, algo como para no volver a salir a la calle. Se imaginarán que en este punto de mi relato ya estaba casi empacando maletas para irme volando de aquí, sobre todo después de leer este artículo: “Cape Town and 2 Other South African Cities Ranked in the Top 20 Most Violent Cities in the World”.
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| Chuzos pincha llantas |
¿Pero en realidad cómo se vive con esa situación de inseguridad? Comencemos por la ciudad de Johannesburgo; aquí todas las casas están rodeadas por muros altos, coronados por cercas eléctricas y cuando uno camina por cualquier parte eso es todo lo que ve. En muy pocas partes se ven los jardines o las casas y ni siquiera se ven edificios solos. Todos están dentro de conjuntos residenciales. Tampoco hay casi restaurantes con terrazas afuera en las calles. La gran mayoría están dentro de los centros comerciales o en los pisos altos de algún edificio. Es entonces intimidante caminar por las calles y solo ver esos muros y de hecho es muy poca la gente que se ve afuera; parece un ciudad fantasma, sobre todo durante los fines de semana. Afortunadamente nosotros tenemos la suerte de vivir en un conjunto cerrado del tamaño de una pequeña ciudad así que no tenemos que soportar esas condiciones de encerramiento.
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| Hasta en el hospital hay chuzos |
Además se escuchan muchas historias de atracos; andar con un celular en la mano es arriesgarse con una gran probabilidad a que se lo roben y lo peor es que los asaltantes recurren a la violencia aún cuando la gente no oponga resistencia, e incluso supimos de unos ladrones que entraron a robar a una casa y el dueño desde un principio les dijo que se llevaran todo pero tristemente lo golpearon dejándolo mal herido. Para rematar la policía, o al menos así se presentaron cuando lo llamaron, le dijo que había recuperado sus cosas y detenido a los asaltantes pero que tenía que pagarles si quería recuperarlas y que de lo contrario soltarían a los ladrones. No supimos el resto de la historia.
Entonces pareciera que la inseguridad está en las ciudades y uno se siente más tranquilo cuando sale a pasear a otros lugares. Pero creo que tristemente es una percepción de seguridad falsa pues en un festivo nos fuimos a un hotel situado en medio de una finca. Solo se veían cebras y antílopes desde la ventana y sin embargo la puerta de entrada al cuarto tenía una reja de hierro al igual que la salida al balcón y para rematar había un botón de pánico. Pregunté en la recepción que por qué tanta seguridad y no supieron responderme y eso me dio mala espina, pero igual pasamos un fin de semana muy agradable.
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| Botón de pánico por si las moscas !! |
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| La puerta del cuarto con reja |
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| Las cebras no parecían peligrosas |
Otro aspecto sospechoso es el hecho de que los carros no los aseguran si no se incluye un rastreador monitoreado por GPS. También llama la atención que incluso para salir de un hospital hay chuzos que pinchan las llantas si uno no para a la salida, y así se encuentran señales por todas partes que lo dejan a uno pensando que si se requiere de tanta seguridad por algo será.
En consecuencia la percepción de seguridad empieza a ponerse en duda, o mejor dicho en mi caso ya no me cabe la menor duda...
Pero a pesar de todo eso disfrutamos mucho este nuevo destino, y las visitas que hemos tenido han quedada encantadas porque a pesar de todos eso, por otro lado hay una naturaleza exhuberante y unos paisajes incomparables, así que espero no haber espantado a mis futuros huéspedes con esta historia. Lo importante es, como decimos los colombianos, “no dar papaya”, es decir no darles la oportunidad a los delincuentes para que se aprovechen de los descuidos.