martes, 17 de febrero de 2026

21. Por los caminos de Sudáfrica; The Garden Route

Dos años y medio en Sudáfrica y todavía no nos habíamos tomado el tiempo para recorrer uno de los lugares más emblemáticos: “La Garden Route”. Se trata de una zona situada en la costa suroccidental del país que se extiende por 300 km. Hoy en día es un parque natural y realmente un lugar maravilloso que recorren la mayoría de los turistas que vienen a este país.

Valley of Desolation

Desde Johannesburgo para llegar hasta allá son 1.200 kilómetros lo que en Colombia con el estado de nuestras carreteras nos tomaría varios días. Pero aquí es posible andar a un promedio de 100 km/h así que ese trayecto se puede hacer tranquilamente en dos días.

Emprendimos entonces nuestro camino en diciembre y nos dirigimos hacia el sur haciendo una primera parada en “The Valley of Desolation”; un parque natural en una zona un poco inhóspita con impresionantes formaciones rocosas verticales desde las que se tiene una vista espectacular de una región llamada Karoo. Allí los paisajes son muy similares a los que uno encuentra en el oeste americano, y no solo eso nos hizo recordar parques como el de Zion o el cañón del Colorado, sino que las carreteras por las que apenas nos cruzamos con unos cuantos carros también son parecidas. Fueron cientos de kilómetros sin ver nada y eso siempre me ha parecido alucinante en este país. Tanto que, en un momento dado, quisimos hacer una parada técnica para ir al baño y nos dimos cuenta de que la siguiente opción quedaba a 90 km, así que no hubo más opción que parar en medio de la carretera. 

La carne de avestruz es deliciosa

Continuamos el recorrido hasta llegar a un criadero de avestruces en donde aprendimos cosas simpáticas sobre estos animales, entre otras, que el tamaño de su cerebro es más pequeño que el de su ojo, o en otras palabras, tienen muy buena vista pero inmediatamente se les olvida lo que vieron; y que sus enormes huevos, equivalentes en peso a 25 huevos de gallina, resisten el peso de una persona. Además, producen una carne roja con menor contenido de grasa y colesterol que en mi opinión también es muy sabrosa, sabe casi igual que la de res, pero los estudios indican que por cada kilogramo de carne de avestruz producida, las emisiones de gases de efecto invernadero son aproximadamente el 20% de las de la carne de res. ¡Una buena opción para proteger el planeta y mantener la salud!


Finalmente llegamos a la costa, específicamente a Mosselbay, una bahía que es famosa porque fue allí a donde en 1488 llegaron los primeros europeos a Sudáfrica en barcos portugueses comandados por Bartolomeu Dias. En realidad, nada en particular para ver en este sitio aparte del museo que conmemora ese evento. Pero nos habían dicho que también era posible hacer una excursión para ver tiburones blancos, así que emprendimos esa expedición, pero para no alargar la historia, el resultado fue mucho mareo y el avistamiento de una sola foca. O sea que como decimos en Colombia “esa platica se perdió”. 

El estuario de Knysna


Seguimos nuestro camino hacia Knysna, pasando primero por Wilderness, otra hermosa región donde se puede explorar la naturaleza haciendo caminatas por el bosque y paseos en canoa. 

Knysna es una pequeña ciudad situada al borde de un estuario conocido como la laguna de Knysna que luego desemboca en el océano Índico. Un pequeño paraíso desde donde se pueden hacer toda serie de actividades (caminatas, bicicleta, canoa…) y, desde luego, disfrutar de playas espectaculares, con una excelente oferta gastronómica bañada por fabulosos vinos locales. Un lugar en el que uno se podría quedar varios días para explorar todo lo que ofrece la naturaleza.
Zipline
Tsitsikamma, muchas actividades para hacer

Nuestra última parada en el Garden Route fue en Tsitsikamma; otro parque natural al borde del mar en el que entre otras actividades, se puede hacer kayak en un rio que desemboca en el mar o deslizarse en tirolesa (zipline) sobre las copas de los árboles. 

Unas playas espectaculares
Antes de regresar paramos en una reserva en donde hicimos un pequeño safari y aunque no vimos tantos animales como hubiéramos querido, siempre es emocionante pasar el día tratando de ver quién logra identificar la mayor cantidad de especies diferentes. Ahí me di cuenta de que volví al tema de adaptación hedónica (uno se acostumbra a lo bueno y ya no lo aprecia…) y que estamos tan mal acostumbrados estando en Sudáfrica, que ya ver una manada de elefantes acompañados por un puñado de cebras no nos parece tan exótico, pero luego nos damos cuenta de lo afortunados que somos y lo disfrutamos mucho.

Era ya hora de regresar después de haber recorrido 2.000 km pero en el camino de regreso nos sucedió algo que sentí que tenía que compartir con mis lectores.

Siempre es emocionante ver una manada de elefantes

Llegamos a almorzar a un pueblito en la mitad de la nada llamado Cradock y allí el dueño del restaurante se puso a conversar con nosotros pues no era normal que una familia de extranjeros se encontrara en ese lugar tan remoto, y terminó contándonos que además del restaurante,  también tenía una finca cerca del lugar con miles de ovejas, reses y cabras de angora que producían lana de excelente calidad (mohair). Pero lo más alucinante fue que nos dijo que su finca tiene 55.000 hectáreas, que básicamente es el mismo tamaño que Pilanesberg (un parque para hacer safaris muy famoso aquí). El señor era un Afrikáner de esos que Trump considera que viven muy mal y están siendo aniquilados en Sudáfrica, cuestión que yo me atreví a preguntarle y me respondió diciendo que ellos vivían muy tranquilos en ese lugar y que de ninguna manera cambiarían eso para irse a Estados Unidos.

 

Lo que nos dejó más impresionados fue ver que en el camino habíamos atravesado pueblos miserables que seguramente no tenían ni luz ni agua corriente y en donde la basura era omnipresente. Tal vez allí las personas no poseían más de unos 30 metros cuadrados de tierra, pero más adelante un solo propietario tenía miles de hectáreas, en donde cabría todo un pueblo con más de 200.000 casas.

Es así como uno entiende que definitivamente es muy difícil que Sudáfrica salga adelante con ese nivel de desigualdad.

 

Aquí les dejo el link de la finca por si les llama la atención ir a pasar unos días de cacería o recorrer cientos de kilómetros en bicicleta. https://www.watervalsafari.com/

 

En total fueron 3.000 kilómetros descubriendo una parte de este país en el que, a pesar de tener fama de ser peligroso, nunca sentimos ninguna amenaza diferente a la de no encontrar un sitio para poner gasolina. 

Un país maravilloso


 



2 comentarios:

  1. Gran crónica. Es un lugar increíble. Nos alegro mucho compartirlo con ustedes. Dan ganas de volver. ¡Un abrazo!

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  2. Conclusión, si buscas riesgo en Sudáfrica, mejor caminar de noche por Soweto, que ir a ver Tiburones

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