Ahora que vivo en el África trato de aprovechar todo lo que puedo para descubrir este continente porque sé que esta experiencia se acabará pronto y después será muy difícil regresar.Hace poco tuve la oportunidad de ir a Ruanda para ver los gorilas de montaña y fue espectacular poderlos apreciar en su hábitat natural. Solo existen un poco más de 1000 gorilas de montaña en estado salvaje en todo el mundo y eso los hace aún más únicos y además viajé con seis amigas con lo cual la experiencia fue aún más divertida.
Ruanda es un país minúsculo que tiene el tamaño de prácticamente la mitad de Suiza, pero con 14 millones de habitantes su densidad es 12 veces mayor que la de Colombia, o sea es como si nosotros tuviéramos 640 millones de habitantes. En otras palabras, hay gente por todas partes; y como la tierra es escasa, ese es un motivo más que da pie a la existencia de tensiones raciales de las cuales les hablaré más adelante.
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| Más divertido con amigas |
El país esté localizado prácticamente en el centro del África a la altura del Ecuador, es montañoso y por tanto sus paisajes son muy similares a los nuestros. Iniciamos el viaje en Kigali, la capital, y de allí tomamos un carro durante dos horas y media por una carretera muy parecida a la que va de Bogotá a la Mesa, para llegar a la entrada del parque nacional de los volcanes que es la reserva donde se encuentran los gorilas. Una zona cubierta de bosques y de bambú, en donde acompañadas por dos guías caminamos por más de una hora hasta que los rastreadores nos avisaron que ya habían divisado a la familia de gorilas que íbamos a ver. Y es que todo está muy bien organizado y como tienen identificados a cada uno de los gorilas, saben cuántas familias hay y dónde viven. La que nos asignaron era la familia Sabyinyo y está compuesta por 17 gorilas. Siempre hay un macho alfa que es el jefe del grupo y tiene el lomo plateado, y luego hay otros machos más jóvenes y las hembras con sus crías.
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| Llevábamos guías y rastreadores |
Una vez localizados los gorilas, tuvimos que dejar los morrales y los palos de caminar para no irlos a asustar y tuvimos también que cubrirnos con tapabocas para protegerlos y no prenderles ninguna enfermedad puesto que compartimos el 98% de nuestro ADN con ellos. Continuamos por entre el bosque espeso, al punto de que el guía iba abriendo camino con machete. Nos habían advertido que había que llevar mucho equipo protector, pero yo imaginaba que esas eran instrucciones para europeos pero que el trayecto no podía ser más difícil que algunas caminatas que ya había hecho en Colombia. Me equivoqué; ¡¡claro está!! Y por no llevar guantes terminé con las manos arañadas y llenas de espinas.
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| Primer encuentro con los gorilas |
Después de un rato llegamos a un claro en donde estaban dos hembras con sus bebés (ya no digo crías porque de verdad parecían como humanos). Una visión hermosa, sobre todo porque nos habían dicho que los veríamos de lejos y llevábamos hasta binoculares, pero finalmente ahí estábamos, a tan solo unos dos metros de ellos.
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| El bebé gorila |
Nos quedamos observando largo rato esa escena casi improbable. Era emocionante ver cómo los bebés jugaban y las mamás les enseñaban algunas cosas que prefiero no mencionar aquí. Pero debíamos continuar porque la idea era encontrar al macho alfa. Seguimos caminando por esa zona donde poco a poco iban apareciendo gorilas jóvenes jugando; mamás con sus bebés; y otros gorilas que de un momento a otro saltaban desde los árboles y se mezclaban con nosotras. En un principio sentimos temor, pero nos dimos cuenta de que no nos veían como una amenaza y pudimos disfrutar mucho más el encuentro tan cercano con ellos. Finalmente encontramos al macho alfa sentado muy tranquilo y luego se acostó y otro gorila llegó para acicalarlo y pudimos observarlo por largo rato, y ver cómo sus pies eran prácticamente iguales a los nuestros.
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| Macho alfa con su lomo plateado |
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| Los vimos muy de cerca |
Así terminó la aventura en la montaña, con la ropa y los zapatos llenos de barro y las manos rasguñadas, pero con la alegría de haber visto tan de cerca a estas criaturas tan espectaculares.
Regresamos a Kigali y como buen grupo de amigas teníamos que terminar comprando artesanías locales para tener siempre un recuerdo de esos lugares visitados.
Pero para finalizar esta historia, como me gusta aprender sobre los países que visito porque eso me ayuda a que mis experiencias sean más interesantes es necesario hablar un poco más sobre Ruanda, país del que era muy poco lo que sabía aparte de lo que la mayoría conocemos acerca de la terrible historia del genocidio que ocurrió en 1994.
Sin embargo, cuando comencé a escribir me di cuenta de que la historia es tan larga e interesante que mejor la dejo para un próximo capítulo porque además está muy de actualidad por lo que está sucediendo en la República Democrática del Congo.
Les dejo entonces por ahora algunas imágenes fascinantes de esta experiencia inolvidable.
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| Con los guías |
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| No podían faltar las compras |

Que experiencia tan interesante!!! Gracias por compartirla!!!
ResponderEliminarHola prima que envidia de la buena, debe de ser un país espectacular, mi padre toda la vida dijo que ese era el único país que quiso conocer y nunca pudo, gracias por mostrarnos parte de su belleza.
ResponderEliminarGracias prima. Me siento muy afortunada de haber podido ir allá
EliminarSimplemente EXPECTACULAR!!! Gracias!
ResponderEliminarWow so special to see Claudia. So well written xx
ResponderEliminarThank you
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