domingo, 17 de septiembre de 2023

1. De la India a Sudáfrica pasando por Viena

Queridos lectores:

Después de una pausa de seis años en mis relatos, heme aquí de nuevo viviendo una nueva aventura que quiero documentar y compartir con ustedes. Un nuevo continente, un nuevo país que también tiene muchas similitudes con Colombia (tan cerca...) pero a la vez está físicamente lejos y es culturalmente muy diferente (tan lejos...). Es un país que todavía no logro discernir pero supongo que lo iré descubriendo poco a poco y así podré entenderlo mejor y sobretodo, podré disfrutar al máximo esta nueva peripecia. 

Durante mis cinco años en la India narré mis aventuras en ese país y creo que el hecho de escribir ese Blog (www.indiacol.blogspot.com) me hizo saborear aún más esa vivencia y por eso decidí volver a hacer lo mismo. Pero entre tanto pasaron seis años y para ponerlos más en contexto creo que es importante contarles qué pasó durante ese tiempo.

En realidad no fueron seis años sino cuatro porque entre el COVID y otros acontecimientos personales siento que fue mucho menos tiempo. Pero no significa que la vida en el mejor vividero del mundo (The World's Most Liveable Cities) que es la calificación que múltiples publicaciones le han adjudicado a Viena, pueda pasar desapercibida. 

Viena es una ciudad hermosa
Vivir en Viena podría calificarse como vivir en una utopía que de acuerdo con una de las definiciones significa “Plan o sistema ideal de gobierno en el que se concibe una sociedad perfecta y justa, donde todo discurre sin conflictos y en armonía” (Diccionario Oxford). En Viena no hay tráfico, el transporte público es perfecto (en términos de frecuencias, cubrimiento, seguridad y comodidad), no hay inseguridad, no hay polución, no hay pobreza, los arriendos no son caros, el aeropuerto es super eficiente - y no puedo omitir el detalle de que a partir del momento en que uno aterriza, incluyendo el paso por inmigración y la recogida de las maletas, no transcurren más de 20 minutos hasta llegar a la puerta de salida - en fin son tantas las cualidades que me quedaría corta enumerándolas. Pero como todo no puede ser perfecto, los vieneses no se dan cuenta de que pertenecen a quizás el 0,01% de la población mundial que cuentan con todos esos privilegios y claro está, al enfrentarse con el más mínimo problema, como por ejemplo un pequeño retraso del tren, comienzan a quejarse como si fuera el fin del mundo. Cómo me hubiera gustado trasladarlos por un momento  a un trancón (atasco) en Bogotá o  a una plaza de mercado en la India y hacerlos sufrir ese suplicio para que aprendieran a apreciar lo que tienen. 

"Café Central"el más famoso de Viena
Y es que los vieneses no son amigables y eso también lo sustenta una encuesta hecha a nivel mundial (InterNations) en donde entre 53 países, Austria se posiciona en el último lugar en cuanto al nivel de la amabilidad de su gente y eso se puede comprobar sobre todo al pedir un café en alguno de los famosos Cafés de la ciudad en donde la antipatía de los meseros es directamente proporcional a la fama del sitio. Aunque realmente el puntaje se debe sobre todo a los vieneses porque los demás austríacos son por lo general muy amables. 

Llegué entonces a la conclusión de que lo que les sucede a los vieneses es lo que los psicólogos llaman adaptación hedónica, es decir que una persona puede "experimentar mucha felicidad luego de un evento gratificante en su vida, pero, al final, retrocederá hacia donde se encontraba su satisfacción justo antes del evento", o en otras palabras, se acostumbrará a lo bueno y después ya eso no le producirá felicidad.

Pero yo durante mis múltiples vivencias he aprendido que no hay nada perfecto y uno tiene que aprender a vivir con lo bueno y saborearlo y tratar de ignorar o evitar lo malo. Así que Viena fue una aventura relajada durante la cual aprovechamos la gran oferta cultural, la tranquilidad de salir a cualquier hora incluso vestidos de gala y tomar un tranvía a media noche, las caminatas por los hermosos Alpes austríacos, la posibilidad de degustar excelentes vinos blancos, en fin, una vida apacible y cómoda. Y como todo lo bueno tiene que acabar en algún momento porque de lo contrario le pasa a uno lo que a los vieneses (que sufren de adaptación hedónica), nuestra aventura terminó y aquí estamos empezando un nuevo capítulo. 

Ahora somos solo Gaetan, mi esposo, nuestra perra Nala y yo, en un destino muy lejano donde supongo que las cosas buenas que habrá para disfrutar serán otras. Ya no habrá seguridad, y la oferta cultural será limitada, pero creo que la naturaleza y la amabilidad de la gente compensarán muchas cosas. 


La naturaleza es espectacular

Así que bienvenidos a este nuevo capítulo que convertiré una vez más en un recuento de mi vida en un lugar remoto contado desde la perspectiva de una colombiana. 

Pero para poder seguir con mis relatos tengo muchísimo que aprender porque solo la historia nos ayuda a entender las realidades de la gente, así que estoy en ese proceso y espero poder compartir con ustedes ese conocimiento en los siguientes capítulos de este Blog. 


3 comentarios:

  1. Hizo falta el blog de Claudia durante los últimos 6 años. Que bueno que se reinicie el blog, ahorra en un nuevo continente!

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  2. Clau, que rico volver a leer tus blogs🙌🏻

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